Surgida en 1985, la entidad sin ánimo de lucro ofrece recursos para la formación, la inserción laboral, los cuidados y la acción comunitaria a las personas de El Prat de Llobregat.

«Celebramos cuarenta años de compromiso, comunidad y transformación social en El Prat de Llobregat», explica Olívia Ortega, directora del Centro de Promoción Social Francesc Palau. La institución surgió en 1985 fruto del empuje de varias personas voluntarias y una organización religiosa para apoyar a las comunidades que convivían en El Prat de Llobregat. «Nuestra historia empezó con un curso para trabajar la capacitación de mujeres para ayudarles a acceder al mercado laboral. A lo largo de estos cuarenta años, ha ido creciendo el número de personas vinculadas al espacio y fue en 1996 cuando nos constituyemos oficialmente como entidad sin ánimo de lucro», expone Ortega. De forma progresiva, el Centro de Promoción Social Francesc Palau también ha ido incrementando su oferta de servicios y recursos. "Poco a poco, fuimos incorporando actividades del ámbito cultural, formaciones para personas adultas, propuestas de alfabetización digital o sesiones de atención a las personas migradas", especifica Ortega. Actualmente, la entidad sin ánimo de lucro ofrece recursos para la formación, la inserción laboral, los cuidados y la acción comunitaria. «De la mano de la Red Òmnia y de la Red Punt TIC, trabajamos la capacitación digital. Las formaciones las adaptamos en función de las necesidades e intereses de las personas participantes», afirma Cristina Sobrino, dinamizadora del Punt Òmnia Centro de Promoción Social Francesc Palau . Alfabetización digital, introducción a la inteligencia artificial ya las tecnologías emergentes, empleabilidad, sesiones formativas para mujeres cuidadoras de personas dependientes y asesoramiento y apoyo a personas que se encuentran inmersas en el proceso de regularización extraordinaria de personas en el Estado son los principales ámbitos de actuación de la entidad sin ánimo de lucro pratense. «Mayoritariamente, en el espacio, atendemos a personas adultas. También tenemos un gran número de personas mayores y personas migradas», dice Sobrino.

«Primero, tomé clases de catalán y ahora, estoy dando clases de informática, edición de vídeo, fotografía, hoja de cálculo y muchas cosas más. Aquí, he aprendido de todo. Cada día aprendo algo nuevo. Lo mejor es que lo hago sin presión. Aquí, cada uno va a su propio ritmo y el profesorado y el voluntariado te ayudan siempre», asegura Trinidad Bermúdez, usuaria del Centro de Promoción Social Francesc Palau. El objetivo es ayudar a la ciudadanía a alcanzar competencias digitales y mejorar su calidad de vida de la mano de la tecnología. «Vine cuando me prejubilé para aprender un poco más de informática, y ahora hago un poco de todo. Por ejemplo, doy clases de castellano, hago refuerzo escolar o apoyo a las personas que vienen a aprender cómo funciona la hoja de cálculo», comenta Martín Martí, voluntario del Centro de Promoción Social Francesc Palau. «Personalmente, creo que es muy importante ofrecer ese espacio de proximidad donde los vecinos y vecinas pueden venir y formarse, sintiéndose bien y sabiendo que si tienen cualquier problema nosotros estamos a su lado», concluye Sobrino.