Fabio Martínez, docente de Educación Plástica y Visual en el Instituto Escuela Industrial de Sabadell, ha impulsado la iniciativa 'aulaia.cat' , un espacio online que recoge aplicaciones educativas hechas a medida para los centros educativos. La voluntad de la iniciativa es mejorar aspectos que el profesorado identifica habitualmente y realizar la vida en el centro más sencilla. Actualmente, la iniciativa cuenta con recursos como Radio Escolar, Aulas Sostenibles y Plan Lector.
Desde la Red Punt TIC, compartimos un rato con él para conocer la iniciativa.
1. ¿Qué es aulaia.cat?
Se trata de un espacio online que recoge aplicaciones educativas hechas a medida para los centros educativos. Todas surgieron de una situación real de aula que podía mejorarse con las herramientas digitales. Por ejemplo, el Plan Lector. Queríamos impulsar la lectura y teníamos el inventario de la biblioteca en una hoja de cálculo. Lo convertimos en una biblioteca digital, donde el alumnado participa con roles de bibliotecario, apoya lector y completa su propio pasaporte de lectura. Estas aplicaciones desean mejorar aspectos que el profesorado identifica en el día a día.
2. ¿Cómo surgió la iniciativa?
Es una iniciativa personal, que ha contado con el apoyo de la dirección del Institut Escola Industrial de Sabadell. Aquí tenemos una fuerte tradición de proyectos de innovación. Esto permite que una idea no se quede dentro de un cajón. También ha influido la diversidad de las aulas. Como docente, a menudo necesito preparar adaptaciones, y el formato habitual, un material diferente, es difícil de manejar sin que se note. Y cuando se nota, la adaptación deja de funcionar. Las propuestas permiten adaptaciones que el docente gestiona en privado, sin comparaciones.
3. ¿Qué recursos pueden encontrar las personas formadoras?
Cualquier centro que quiera acceder puede solicitar el alta gratuita directamente en la web de la iniciativa. Actualmente, encontrarán Dictats, Radio Escolar, Aulas Sostenibles y Plan Lector . Por ejemplo, en el caso de Aulas Sostenibles, el alumnado participa de las inspecciones de aula con rúbrica y puntuación auditable, y se hace responsable del orden y reciclaje en lugar de recibir el encargo. Hay otros recursos, pero están en la fase de testaje.
4. ¿Y el alumnado?
Son herramientas pensadas para ellos, evidentemente, aunque la idea no es que pasen más rato ante una pantalla, sino que participen y que cuando utilicen tecnología sea para hacer algo juntos. Radio Escolar es el caso más claro. El alumnado graba podcasts sobre lo que le interesa, la inteligencia artificial le ayuda a editarlos, recorta silencios, propone títulos, agrupa capítulos, y el profesorado los publica. En el Plan Lector, el alumnado asume roles reales, como bibliotecario. El trabajo de gestión que antes recaía sobre el docente pasa a ser parte del aprendizaje.
5. ¿Qué papel juega la inteligencia artificial?
Hace unos años, una escuela pública que quisiera una herramienta hecha a medida debía encargarla y pagarla. Hoy puede construirla. Ahora bien, la inteligencia artificial aporta el código pero no el criterio. Ninguna de estas aplicaciones inventa nada pedagógicamente nuevo. Funcionan porque hay un docente detrás que sabe lo que falla en el aula y lo que no debe tocarse. Sin la parte humana, carece de sentido. Existe una segunda cuestión innegociable: trabajamos con personas menores. Por tanto, una herramienta educativa que no cuide su privacidad, intimidad y seguridad no sirve.
6. ¿Cuáles son los siguientes retos del ámbito educativo?
Habrá el reto de testear, probar, elegir y discriminar. Estos años veremos muchas iniciativas educativas de este tipo en los centros educativos, y la escuela, el instituto y las direcciones deberemos saber cuáles son herramientas válidas y cuáles no lo son. Al final, el criterio es sencillo: que sean herramientas realmente útiles en las aulas. Si una herramienta no mejora lo que ocurre dentro del aula, debe desaparecer, aunque haya costado meses de idear, desarrollar y construir.

