El pasado viernes 12 de junio, en las instalaciones del Palau Macaya , se presentó el informe 'Infancia, adolescencia y bienestar digital: una aproximación a partir de la salud, la convivencia y la responsabilidad social', que ha sido desarrollado por Unicef España , la Universidad de Santiago de Compostela , el Colegio Oficial de Ingeniería . El evento se centró especialmente en los resultados en Cataluña, que se mostraron muy alineados con los resultados de la media estatal. En primer lugar, Jaume Lanaspa, presidente de Unicef Comité Catalunya, dio la bienvenida. Lanaspa afirmó que no se puede confiar en la autorregulación de los mercados, porque el sector tecnológico, por ejemplo, miente y duele a la infancia ya la adolescencia sabiéndolo. A continuación, se ofreció la conferencia 'Menores de edad y pantallas: no hay bienestar sin bienestar digital' a cargo de Antonio Rial, profesor e investigador de la Universidad de Santiago de Compostela. Rial alertó de que la juventud que hace un mal uso de la tecnología suele tener una peor salud mental y, en consecuencia, un mayor riesgo de suicidio. Entre los grandes problemas que afectan a la infancia y la adolescencia y que se encuentran vinculados con el mundo digital, Rial destacó, además de la salud mental y el riesgo de suicidio, el consumo online de pornografía o el abuso de videojuegos. Rial insistió en la necesidad de promover un uso equilibrado, responsable, consciente y crítico de las herramientas tecnológicas y pidió dar una respuesta de forma conjunta y coordinada entre familias, centros educativos, instituciones y empresas.
A continuación, se llevó a cabo la presentación 'Infancia Digital: Informe de Catalunya', que contó con la participación de Jesús Herrero, director general de Red.es; Karina Gibert, decana del Colegio Oficial de Ingeniería Informática de Cataluña; Nacho Guadix, responsable de educación y derechos digitales de Unicef España, y Antonio Rial, profesor e investigador de la Universidad de Santiago de Compostela. Gibert afirmó que es clave enmarcar la situación y entender que se trata de una responsabilidad compartida y añadió que no hay que dejar a nadie atrás, abordar las brechas digitales, trabajar las competencias digitales, ir más allá de definir una edad mínima de acceso a la tecnología y hacer un trabajo previo de aprendizaje y acompañamiento con las personas menores. Rial coincidió en que es una responsabilidad compartida e, incluso, habló de un problema de salud pública, insistió en que no puede quedar ningún niño fuera del entorno digital, porque se estarían vulnerando sus derechos fundamentales, alertó de que se les estaba dejando acceder a espacios digitales que les dolían y les aportaban vivencias negativas y reiteró la situación.
Seguidamente, se dinamizó una mesa redonda, que contó con la participación de Mohamed Afantrous, estudiante del grado de sistemas microinformáticos y redes; Sonia Fernández, directora general de Currículum y Desarrollo Profesional del Departamento de Educación y Formación Profesional de la Generalidad de Cataluña; Susana Jiménez-Murcia, jefa de servicio de psicología clínica del Hospital de Bellvitge; Lidon Gasull, directora de aFFac; Albert Beltran, cofundador de Balance Phone, y Mireia Yter, investigadora del Instituto de Innovación Social de Esade. Afantrous comentó que chicos y chicas viven dentro del mundo digital, pero que no son felices, recordó que las redes sociales están hechas para enganchar y que desgraciadamente crean una realidad falsa e insistió en la implicación de las familias. Fernández expuso que los centros educativos no pueden hacer frente a la situación de forma aislada y llamó a promover cuestiones como, por ejemplo, la desinformación, el bienestar digital o la corresponsabilidad de las familias. Beltran apuntó que los chicos y chicas piden poder desconectar de la tecnología y que es trabajo de todos y todas ayudarles a conseguirlo.
Por último, Miquel Sàmper, consejero de Empresa y Trabajo de la Generalidad de Cataluña, pronunció la clausura. Sàmper afirmó que los derechos de los niños, las personas adultas del mañana, son incuestionables y añadió que es necesario establecer límites, encontrar equilibrios, promover referentes y definir políticas, pero sobre todo es necesario favorecer que niños y niñas puedan aprovechar y disfrutar de la tecnología. Sàmper destacó el curso 'El acompañamiento parental en el entorno digital' desarrollado dentro del programa 'Más Digitales' y la creación de un grupo de trabajo interdepartamental para tratar a fondo la situación actual y encontrar los mecanismos para transformarla.

