La jornada ha destacado cómo las desigualdades se reproducen, se amplifican y se transforman dentro del universo digital y ha instado a escuchar a las personas menores y formarlas.

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Imagen del evento. 2026. Fuente: Red Punto TIC.

La Fundación Ferrer i Guardia presentó los principales resultados de las últimas investigaciones sobre los derechos digitales en la infancia, la adolescencia y la juventud desde una perspectiva de género. Bajo el título 'Conectadas con derechos: jóvenes, género y violencias en el entorno digital', el pasado martes 7 de julio, en el salón de actos del Centro Cultural La Casa Elizalde, la jornada reflexionó sobre los vínculos entre los derechos digitales, la perspectiva de género y las violencias digitales. En primer lugar, Hungría Panadero, directora de la Fundación Ferrer i Guardia, dio la bienvenida oficial. «Actualmente, hay dos extremos: las personas que demonizan la tecnología y quieren encerrar a niños, adolescentes y jóvenes en una burbuja analógica y las personas que piensan que como las personas menores son nativos digitales saben cómo protegerse. La realidad es mucho más compleja. Ante esa situación, para mí, hay unas palabras claves: acompañamiento, educativo y no culpabilizador», dijo Panadero.

Acto seguido, Sandra Gómez, coordinadora de proyectos de la Fundación Ferrer i Guardia, compartió los principales resultados. «A menudo, caemos en el error de pensar que Internet es igual para todos, que Internet es un espacio neutral. Las desigualdades se reproducen, se amplifican y se transforman dentro del mundo digital», afirmó Gómez. «Las desigualdades son estructurales. En el entorno digital, sólo adoptan nuevas formas. No podemos abordar un problema estructural con respuestas individuales, porque estamos obviando las responsabilidades de las instituciones, los poderes públicos y las grandes empresas y las alternativas del mundo comunitario», añadió Gómez. A continuación, se dinamizaron dos mesas de debate con personas expertas. La primera se centró en los derechos digitales desde una perspectiva de género interseccional y contó con la participación de Ona Lorda Roure, responsable de políticas de infancia de Save the Children Catalunya, Marina Amores, periodista, escritora y realizadora especializada en videojuegos y perspectiva de género, Daniel Sosa, técnico de proyectos de la Fundación Ferrer y Guàrdia Guardia. «Hay que tener en cuenta las desigualdades que atraviesan los chicos y chicas, porque no todas las adolescencias son iguales, y apelar a la responsabilidad de las plataformas. El interés de la persona menor debe ser la prioridad», explicó Lorda. «Desgraciadamente, las mujeres son leídas como unas intrusas dentro del mundo de los videojuegos, pero la realidad es que las mujeres, las chicas y las niñas juegan a videojuegos. De hecho, las investigaciones muestran que las niñas que juegan a videojuegos muestran mayor predisposición a cursar carreras tecnológicas», apuntó Amores. «Cuando la responsabilidad cae directamente en el niño, el adolescente o el joven, se obvian las responsabilidades previas, es decir, la responsabilidad de quien le acompaña o la responsabilidad de quien diseña estos entornos», puntualizó Sosa.

La segunda se centraron en las violencias dentro del entorno digital y contó con la participación de Alev Coban, educadora de medios políticos de Mediale Pfade Berlín, Selene Garcia Sanagustín, coordinadora del área de formación y sensibilización a personas profesionales de la cooperativa Candela Acción Comunitaria y Feminista, Olga Jiménez Palau' directora de la Generalidad de Cataluña, y Marta Fullola, investigadora de la Fundación Ferrer i Guardia. «Hemos querido analizar el antifeminismo que se desprende en TikTok. Hemos analizado los vídeos de forma conjunta y hemos visto textos, imágenes, músicas, emojis y, por último, un nivel más profundo: el nivel emocional», comentó Coban. «La prevención debe ir a la raíz del problema y la raíz es el machismo. Debemos trasladar el foco de jóvenes, pantallas y sexualidad a mirada adultista, capitalismo y violencias machistas», expuso Garcia. «La legislación es vital y la legislación catalana incluye a las violencias machistas digitales. También, son necesarias actuaciones coordinadas entre administraciones, empresas, entidades y ciudadanía», manifestó Jiménez. Por último, Sandra Gómez, coordinadora de proyectos de la Fundación Ferrer y Guardia, hizo la clausura oficial. “Los derechos digitales son participación. Los derechos digitales son educación. Los derechos digitales son democracia. Así pues, no podemos seguir abordando los derechos digitales como algo individual, debe ser una responsabilidad compartida. Se necesitan plataformas responsables, se necesitan administraciones responsables y sobre todo se necesitan entornos digitales seguros, inclusivos y democráticos. Debemos escuchar a niños, adolescentes y jóvenes y formarlas parte de las decisiones y de las actuaciones», concluyó Gómez.