La iniciativa busca acercar la actualidad, la política, la cultura y la sociedad al público joven, con una perspectiva crítica y catalana, un lenguaje directo y formatos dinámicos.

«Hablamos de las inquietudes de las personas jóvenes con una mirada de Països Catalans y con un formato atractivo para ellos y ellas», explica Paulina Plucinska, miembro de 'no me importa'. Paulina Plucinska, Eulalia Vinyolas, Neus Climent, Lluc Amengual, Adrià Carrillo y Albert Thió son las seis personas que dan vida al proyecto de comunicación 'no me importa' . La iniciativa nació con el objetivo de acercar la actualidad, la política, la cultura y la sociedad al público joven. "Es un proyecto que nace en redes con la voluntad de crear un espacio digital donde trasladar las conversaciones que tenemos en las terrazas de los bares con nuestras amistades, y hacerlo con un lenguaje directo, lejos de los medios de comunicación convencionales", afirma Eulàlia Vinyolas, miembro de 'no me importa'.

El proyecto de comunicación 'no me importa' destaca por su perspectiva crítica y catalana, su lenguaje directo y sus formatos dinámicos y atractivos. A través de sus cuentas en las redes sociales, concretamente en Instagram y en TikTok, la iniciativa busca desmentir tópicos como el desinterés político y social de las personas jóvenes. «Queremos hacer frente a este discurso perverso de 'A los jóvenes, no les interesa lo que está pasando en el mundo', porque no es verdad. Nosotros hablamos y mucho con nuestro entorno de todas esas cosas que están pasando y que nos afectan», comenta Vinyolas. «Por ejemplo, hablemos de las elecciones, los cambios legislativos, la precariedad, la crisis de la vivienda, la cuestión de la lengua, etc. También compartimos propuestas culturales y de ocio», menciona Plucinska. Recientemente, la iniciativa organizó su primer evento con interesantes ponencias y vibrantes actuaciones musicales. Actualmente, el equipo trabaja en posibles propuestas, alianzas y colaboraciones.

En concreto, entender el funcionamiento de los algoritmos ha sido uno de los grandes desafíos de la iniciativa. «Jugamos con el algoritmo, y hacemos activismo sabiendo cómo son las redes sociales. Nosotros conocemos a nuestro público, porque somos nosotros mismas, es decir, creamos contenidos sobre lo que nos gustaría ver y leer a nosotros, pero siempre debemos tener en cuenta las complejas lógicas de las redes sociales. Claramente, debemos cuidar las redes sociales, impulsar proyectos que ilusionen y crear espacios seguros», puntualiza Vinyolas.