Mediante herramientas de inteligencia artificial, las personas participantes del Punt TIC han aprendido a recuperar las imágenes dañadas, eliminar manchas y grietas o llenar de color las fotografías en blanco y negro.

Imagen del Punt Òmnia Camins Fundació
Imagen del Punt Òmnia Camins Fundació. 2026. Fuente: Punto Òmnia Caminos Fundación. Licencia: Todos los derechos reservados.

El Punt Òmnia Camins Fundació , que se encuentra en la calle Sant Antoni Abat, número 61, de la ciudad de Barcelona, llevó a cabo un taller de restauración de fotografías antiguas a través de herramientas de inteligencia artificial. En este sentido, las personas participantes facilitaron un montón de cajas llenas de recuerdos fotográficos como, por ejemplo, retratos de bodas, imágenes de niñez o fotografías de familiares. Mediante herramientas de inteligencia artificial, las personas participantes aprendieron a recuperar las imágenes dañadas, eliminar grietas y manchas, mejorar los rostros borrosos e incluso llenar de color las fotografías en blanco y negro. Desde el Punt TIC, siendo una propuesta formativa significativamente tecnológica, se destaca la parte humana de la iniciativa. «Ha sido muy emocionante ver cómo alguien volvía a encontrar la mirada joven de su madre, cómo aparecían detalles olvidados después de décadas, cómo una fotografía rota dejaba de ser un recuerdo apagado para volver a tener vida», explica Sílvia Hernández, dinamizadora del Punt Òmnia Camins Fundació. En esta línea, las personas participantes corroboraron cómo la inteligencia artificial no sustituye el recuerdo humano, ya que la inteligencia artificial necesita que alguna persona le diga cómo era realmente ese vestido, ese ojo o ese pelo. «A veces innovar no consiste en mirar hacia el futuro, sino en encontrar nuevas formas de cuidar el pasado. En un momento presente en el que la inteligencia artificial se asocia al miedo oa la deshumanización, experiencias como ésta nos recuerdan que existe otro camino posible, utilizar la tecnología para reconstruir el vínculo, combatir la soledad y devolver la dignidad a las historias personales», dice Hernández.