Desde la Red Punt TIC, hemos entrevistado a Laura Dubreuil, galardonada con el Premio DonaTIC, para hablar de su trayectoria, del talento digital y de las vocaciones.

Imagen de Laura Dubreuil
Imagen de Laura Dubreuil. 2026. Fuente: Red Punto TIC.

Con motivo del Día Internacional de las Chicas en las TIC, que se conmemorará el próximo jueves 23 de abril, desde la Red Punt TIC, hemos compartido un rato con Laura Dubreuil , galardonada con el Premio DonaTIC en la categoría 'Revelación' de la edición del año 2019. El objetivo de la entrevista telecomunicaciones desde la obtención del reconocimiento, profundizar en el potencial del talento digital y abordar la importancia de la promoción de las vocaciones tecnológicas.

1. En 2019 recibiste el Premio DonaTIC 'Revelación'. ¿Cómo ha sido su evolución profesional?

Yo soy ingeniera de telecomunicaciones y doctora en neurociencia. Durante los últimos diez años, he vivido en Estados Unidos, trabajando en la intersección entre la tecnología, la neurociencia y la medicina. Cuando recibí el Premio DonaTIC, en 2019, trabajaba en Neuroelectrics, en Boston, una empresa catalana con presencia internacional que diseña dispositivos médicos para medir la actividad eléctrica cerebral y estimular o inhibir diferentes partes del cerebro de forma no invasiva para el tratamiento de diferentes enfermedades neurológicas y psiquiátricas. En 2020, me incorporé al departamento de innovación en neurociencia de Genentech, en San Francisco, donde combinaba el uso de neurotecnologías e inteligencia artificial para identificar nuevos biomarcadores cerebrales que permitieran mejorar el diseño de fármacos para enfermedades neuropsiquiátricas. Después de esta etapa, en 2024, volví a Cataluña para integrarme en AstraZeneca Barcelona, donde actualmente soy directora del equipo de tecnologías innovadoras emergentes. En concreto, identificamos, analizamos y aceleramos tecnologías emergentes con un potencial de impacto a largo plazo en el sector de la salud y en el farmacéutico como la computación cuántica, la criptografía postcuántica, la computación neuromórfica o las neurotecnologías.

2. ¿Qué desafíos has encontrado por el camino?

Uno de los principales retos ha sido la transición de volver de un ecosistema tan dinámico como el de Estados Unidos hacia Cataluña. No por una cuestión de género, sino por la dificultad de encontrar una posición con tres elementos que son esenciales para mí: que sea intelectualmente estimulante, que tenga impacto global y que tenga condiciones profesionales competitivas. En Estados Unidos, especialmente en ámbitos como la biotecnología y la neurotecnología, existe una densidad muy alta de ecosistemas, proyectos y oportunidades, y trasladar esa misma intensidad de innovación a otro contexto requiere tiempo, adaptación y mucha intencionalidad a la hora de buscar el puesto de trabajo adecuado. También he aprendido que, como en cualquier carrera profesional, especialmente en trayectorias no lineales y muy transversales, a menudo no existen caminos predefinidos ni perfiles estándares en los que encajar fácilmente. De hecho, cuando se combinan disciplinas muy diferentes, es habitual tener que construir el propio espacio profesional en lugar de buscar uno existente. Esto puede hacer que el camino sea poco evidente dentro de estructuras más tradicionales, pero abre oportunidades para crear nuevos roles y aportar valor desde una perspectiva nueva y diferente.

3. ¿Cómo has hecho frente a estos desafíos?

Para mí, ha sido clave la proactividad en todos los sentidos: desde tejer alianzas para construir y mantener una red profesional internacional hasta la visibilización de mi trabajo en distintos espacios, así como la capacidad de traducir experiencias entre mundos que a menudo no hablan el mismo lenguaje, como la investigación, la industria, la tecnología y la salud. Creo que es muy importante, no sólo en el ámbito profesional, sino también en el ámbito personal, rodearte de gente que sume, que te aporte de forma positiva y de quien puedas aprender e inspirarte.

4. Mirando al futuro, ¿qué retos te planteas?

Para mí, uno de los principales retos es acelerar la traslación de las tecnologías emergentes hacia un impacto tangible en la salud. Esto implica no sólo identificar tecnologías con gran potencial, sino también entender cuándo estas tecnologías serán suficientemente maduras para ser aplicadas al mundo real, y sobre todo cómo pueden generar valor para la sociedad y mejorar la vida de las personas pacientes. A menudo, la distancia entre la promesa tecnológica y el impacto tangible es grande, y el reto está precisamente en reducir esa distancia, ese agujero, priorizando, experimentando y construyendo puentes sólidos entre el mundo de la investigación y el mundo de la innovación.

También, me planteo cómo integrar disciplinas como la inteligencia artificial, la computación cuántica o las neurotecnologías dentro de las organizaciones, de una manera responsable, escalable y con una visión a largo plazo. En este sentido, deben crearse las condiciones para que estas tecnologías se puedan explorar en profundidad, con espacios de experimentación y con criterios claros de impacto, de ética y de sostenibilidad. Esto no sólo requiere entender la tecnología, sino también repensar procesos, toma de decisiones y colaboraciones.

Por último, un tercer reto importante para mí es contribuir a reducir el agujero del talento femenino en tecnología, especialmente fomentando la diversidad de género en las disciplinas STEM. Esto no sólo implica inspirar a nuevas generaciones, sino también trabajar activamente para cambiar estructuras, visibilizar referentes y crear entornos donde el talento femenino no sólo pueda entrar, sino también crecer y liderar. Pienso que la innovación real sólo es posible cuando incorporamos todas las miradas y aseguramos que el futuro se construye de forma inclusiva.

5. Así pues, ¿por qué es importante promover las vocaciones tecnológicas entre niñas y chicas?

Es fundamental porque la tecnología está definiendo el futuro de la sociedad en todos los ámbitos: desde la salud y la educación hasta la movilidad, la comunicación o la toma de decisiones, y ese futuro debe ser construido con todas las perspectivas posibles. Cuando una parte de la población no está representada en el desarrollo tecnológico, no sólo estamos perdiendo un potencial talento, sino que también estamos limitando la diversidad de preguntas que nos hacemos, de soluciones que imaginamos y de problemas que somos capaces de detectar. La diversidad de pensamiento no es sólo un plus, sino un factor clave para innovar y para evitar sesgos que después se trasladan a los sistemas que impactan directamente a toda la sociedad. Las vocaciones tecnológicas se configuran a menudo muy pronto, a través de pequeñas experiencias que marcan lo que una niña puede imaginarse o aspirar para sí misma. Por eso, es importante exponer a las niñas a modelos diversos y cercanos, a experiencias positivas con la tecnología ya entornos donde puedan explorar, equivocarse y crear sin presión ni estereotipos. Creo que este cambio de paradigma es a menudo el primer paso para transformar las trayectorias de estas niñas.

En definitiva, promover estas vocaciones no es sólo cuestión de equidad, sino también de eficiencia social y de innovación. La evidencia científica muestra que los equipos que son varios toman mejores decisiones, detectan riesgos antes y generan soluciones más robustas y creativas. En un mundo cada vez más complejo e interconectado, la calidad de la innovación depende directamente de la diversidad de perspectivas. Apostar por la diversidad en tecnología no sólo es necesario desde un punto de vista social, sino una estrategia imprescindible.

6. El próximo jueves 23 de abril es el Día Internacional de las Chicas en las TIC, pero en Cataluña también es la Diada de Sant Jordi. ¿Nos recomendarías una propuesta literaria interesante relacionada con el universo digital?

El libro 'Sex and Gender Bias en Tecnología y Artificial Intelligence', en el que tuve la oportunidad de colaborar hace unos años. Es un libro que explora cómo el sexo y el género son factores críticos, pero a menudo ignorados en el diseño de tecnologías como la inteligencia artificial, la medicina digital o la salud personalizada. A través de una revisión multidisciplinaria de la literatura científica, el libro muestra cómo estos sesgos pueden afectar al desarrollo de soluciones en salud y destaca la necesidad de una innovación tecnológica más rigurosa.

En esta línea, Laura Dubreuil será una de las personas ponentes del cuarto encuentro virtual del año 2026 de la Red Punt TIC, que se centrará en la promoción del talento digital. La nueva sesión online se hará el próximo martes 28 de abril, de 12 a 13.30 horas, y estará dirigida a las personas dinamizadoras ya las entidades gestoras de la red. Asimismo, participarán Francesc Rambla, coordinador del Pacto Nacional para el Talento Digital en Cataluña en la Secretaría de Políticas Digitales , y Laura González, ingeniera de la misión 'Hypatia III' y representante de la asociación de divulgación científica Hypatia Mars .

Las personas interesadas se pueden apuntar a través de este enlace online .